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sábado, 26 de febrero de 2011

Toro...



TORO...

Tauromaquia, para acompañar...

Por fuera soy hermoso,
temible y hermoso...
Tengo la piel de cuero dura,
pero por dentro tengo,
el pálpito de un alma brava...

Honro lo que corneo,
le doy elevación y verdad...
y al que me llevo entre mis astas,
lo pongo en la victoria por su valía...

Para llegar al Señor de luces,
hay que saber enfrentarme,
yo soy el miedo...
Y el anhelo torero.

Fabrico sueños de arte y valía.
Y ante un arco, sin dudas,
el que se arropa con el vértigo
de mis curvas de muerte,
entrego mi vida enamorada...

En la quietud sagrada,
la de una espera que sólo trae ecos...
ecos de muerte y gloria,
allí, me esperarás, 
entregándome la vida en tus manos...
como un ángel de latón y azabache.

Mientras muchos miran,
desde una altura inferior,
los bienes tan grandes que posees...
los bienes tan grandes que no guardas...

Y te rezumas gota a gota...
rebosando sólo verdad y arte,
manantiales de almíbar y sangre...

¡Augusto aquel que sin fijarse, 
en la muerte que traen mis astas,
ni en los frutos negros del luto, 
que de mi aroma de expiración cuelgan,
llegue a mí caminando en torero, 
trayendo sinceridad y quietud...
Porque le entregaré sólo mis ansias de vida...
con enamorada violencia encastada!
y el triunfo más bello de esta vida.

Lamborghini.

Dedicada a Maite Gastón del Amo, por su afición desmedida y por su fidelidad  a sus recuerdos más profundos... 
Va por ti Maite!!

martes, 18 de enero de 2011

Simplemente Tauromaquia...





Orobroy, para acompañar la lectura... Pincha la barra de abajo y regresa al poema.






Tauromaquia... rosas que germinan entre el dolor.

El toreo puro es una expresión sagrada,
es el aroma etéreo de la pasión más sincera.
Es caminar sobre brasas, en el más allá de la vida...
Es olvidar el cuerpo en un paraíso santificado... 
Un paraíso que sólo existe en los sueños...

La llama de muerte que arde en las astas encastadas,
es el fuego del pozo del ardor que alimenta el rito,
un rito de muerte y vida, oficiado por un sumo sacerdote,
vestido de luces de oro y jardín de penitencia...

La tauromaquia es seno del Arte máximo de los hombres... 
Temblor doloroso que estremece corazones... 
En los campos del sotobosque de España, orgullo... 
Toro de furia y trapío, aroma y delirio de mi tierra...

La tauromaquia es la epopeya del Arte,
los sonidos de lo inmortal... de lo eterno...
Alma y sangre dolientes en la rubia arena...
Así, sin complejo alguno... entrega absoluta,
condensada a través del espíritu del Tauro...

Así es el Arte del hombre de oro, dolorida poesía...
La que mana de un desgarrador sentimiento,
de una afición grabada a hierro ardiente, 
en lo más íntimo de nuestros recuerdos y en el alma...

La tauromaquia puede ser bucólica, alimento del espíritu... 
Añeja, como sacada de un libro arcaico... 
y también puede ser dulce como un panal de mieles... 
Puede sonar a brisa suave, con aromas de albahaca... 
Puede sonar a mar, a dehesa, a mirlos de agua...

La tauromaquia puede sonar también como un hacha,
fría y cortante... como cuchillo que roba un alma... 
Como gélido filo que asesta un golpe al olivo de la vida...
Como el dramático manantial del que brota la sangre hermana... 
Puede encogerte las entrañas y oprimirte el ánimo...
Ruina suprema que arrastra dolor por los siglos...

La tauromaquia es como un nuevo amanecer,
tiene toda la gracia de ese día esperado...
y ese aroma de las viejas barricas de reserva, 
con ese poso tan antiguo... 
Puede ser la frescura de un racimo de uvas al alba...
La hoja marchita del dorado otoño y la espiga verde de primavera...

¡Oh divino Arte de la humildad!
¡Serenidad cercada en caótica envoltura!

La armonía hecha carne, tú, torero...
Un viaje alucinante hacia la épica de los hombres...
Torero, en ti duerme la soledad más imperiosa...
El Arte superior, el secreto de la caricia y el grito...

Bellísima tauromaquia... ¡Mi pasión!
Suaves curvas templando temporales... 
Furia que se gesta en los vientres de la dehesa...
Sincera, como la mirada de un becerro...
Real como la herida por la que se derrama la vida...
Tauromaquia atroz... belleza de clavel herido...

Allí va con salero y garbo mi torero... 
Porta en su alma una pena, el peso del drama y un sueño...
Embístele con nobleza Toro de Luna de España... 
Que él es el Sol que ilumina tu sendero a la gloria... 

¡Oh divino Toro de Esperanza!


Dedicado a mi ángel rubio... Ese ángel que siempre me acompaña y me colma de bendiciones... 
Va por ti amor mío.

Ignacio Lamborghini.


lunes, 6 de diciembre de 2010

Quisiera ser Toro bravo...




Quisiera ser toro bravo para poder subir al alcor... 
y a cada intruso que se acerque bramarle mucho temor...

Quisiera ser toro bravo laureado de cornadas, 
tener la capa muy negra, 
negra como la noche, 
como la noche más azulada...

Quisiera ser toro bravo y que ni la muerte ose mirarme... 
que al mugir hacia los cielos las nubes se vuelvan sangre...

Quisiera ser toro bravo, 
un torrente de bravura... 
y que mi estirpe presuma de su origen de casta pura...

Quisiera ser toro bravo y cuando mire a la Luna... 
a la Luna tan misteriosa... 
la Luna tras una nube se esconda muy temerosa...

Quisiera ser toro bravo, 
orgullo del mayoral del Alcornoque y la encina y también del matorral...

Quisiera ser toro bravo y al mismo viento hacer temer... 
al soplar entre mis cuernas hasta al aire estremecer...

Quisiera ser toro bravo... 
Rey único de la dehesa... 
monarca de las encinas, 
de las jaras y la sierra...

Quisiera ser toro bravo y combatir en el redondel... 
Que el ruedo beba mi sangre y mi esencia germine en él...

Quisiera ser toro bravo, 
con trapío de engalanar, 
vanidad de mi cortijo, 
corazón del encinar...

Quisiera ser toro bravo con la marca del albor, 
y cuando los alamares citen causar sólo terror...

Quisiera ser toro bravo y que mi muerte sea elegía, 
por los Olés ser bendecido y mecido por torerías...

Quisiera ser toro bravo y morir combatiendo a ley, 
atravesado por un estoque, 
el estoque que empuñe un Rey...

Dedicada con todo mi afecto y con un fuerte abrazo, a mi amigo Manolo... por recibir la vida siempre a portagayola y con el corazón en medio...
¡Va por ti compañero!



Ignacio Lamborghini.

sábado, 30 de octubre de 2010

Toro...




Es la noble cabeza negra pena,

que en dos furias se encuentra rematada,
donde suena un rumor de sangre airada
y hay un oscuro llanto que no suena.

En su piel poderosa se serena
su tormentosa fuerza enamorada
que en los amantes huesos va encerrada
para tronar volando por la arena.

Encerrada en la sorda calavera,
la tempestad se agita enfebrecida
hecha pasión que al músculo no altera:

Es un ala tenaz y enardecida
es un ansia cercada, prisionera,
por las astas buscando la salida.

Rafael Morales

sábado, 11 de septiembre de 2010

Morante, ¿Quién fraguó tu porte torero?



Torerillo, mi frágil torerillo... 
Tú que te enciendes en tu propia luz...

Tú que te expones a las oscuras sombras...
Entre los trazos más bellos,
los de tu deslumbrante tauromaquia...

¿Qué mano inmortal, qué ingenio divino
pudo idear tu magistral figura?

¿En qué lejanas fraguas, 
en qué fuego se forjó la sutileza de tus manos?
¿Con qué alas te cincelaron,
para que te eleves así ante nuestros incrédulos ojos?

¡Oh mi príncipe torero!

¿Qué poder te otorgaron, para mecer así la fiereza de los toros?

¿Fue él quién te creó?
¡Sí, seguro que fue él!
Fue Dios todopoderoso...

En estancias del Arte talló los latidos de tu corazón torero...
Y al dar vida a los latidos de tu corazón,
le dio la Gracia a tus manos de seda...
Luego las engarzó a tus brazos toreros con muñecas de oro...

¡Qué piernas de aplomo, que pies de Albero te otorgó!
¡Qué rosario de venas toreras!
¡Qué sangre bendecida en los ríos puros de los cielos!
¡Qué misterio envuelto en los dolores de la pasión! 
¡Qué condena de acechos oscuros!

¿En qué horno se templó tu soberanía?
¿En qué yunque tu bronce torero?


¿Con qué magníficas formas osó dominar tu creador a los mortales?
¿Con qué terribles miedos nos encadena, 
cuando te acaricias frío y elegante con La Muerte?

Cuando los bramidos de venganza arrojan sus astas
y bañan los cielos con nuestras lágrimas...
¿Sonríe tu creador al ver su obra?


¿Quién te hizo, cordero de luces, quién te creó?
¿Fue Dios quien te fraguó?...
¿Quizás para dar luz a nuestras vidas con tu Arte?
O quizás para castigarnos con el miedo a perderte...

Cuándo acabó su obra,
¿cuantas veces la besó?
¿Cuantas lágrimas de felicidad derramó?

Torerillo, mi torerillo que te enciendes en luz divina...
Por los trigales dorados de la tauromaquia te seguiré por siempre...

¿Qué mano inmortal, qué ojo creador pudo imaginar tanto Arte?
¿Quién osó idear tu tauromaquia de impensables geometrías?


jueves, 26 de agosto de 2010

La gracia de Dios...



Para acompañar la lectura, como se acompaña el toreo...

La tarde...





Sentía un run run en mi cabeza...
Los aficionados venían y venían...

El rito se iba abriendo paso en mi ser...
Ya estaban todos sentados, en silencio...

Fue entonces cuando la liturgia resonó con fuerza,
en lo más profundo de mi espíritu...

Redoblaron timbales en mi piel,
y se clavaron como saetas los clarines en mi alma...
Mi mente ya estaba embriagada por los colores de la tarde...

Sonó un crujido que me atravesó por dentro...
Era el cerrojo del patio de cuadrillas...
Mi cuerpo ya estaba entregado al rito...

Comenzaron a repicar en mi interior,
los más bellos sonidos de otros mundos...

Sonó el pasodoble la Gracia de Dios...
Tan puro, tan inmenso...

Y por el oscuro patio de cuadrillas,
Aparecieron relucientes tres toreros.

La foto, tan bella, es de Michael Crouser, un maestro tras el objetivo de la cámara. A él, muchas gracias!!




Datos personales

Mi foto
Deportista de vida sana. Amante de la Naturaleza y naturalista, con conocimientos en micología, botánica y fauna... necesito la Montaña como respirar. Me alucinan los perros y los caballos. Me encanta leer y escribir. También me gusta mucho el dibujo y la pintura. Soy un apasionado de la Poesía española y de la literatura fantástica.

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