
Tarde plena de un sentido caballero… en la morena Maestranza no canta la fría espuela… Caballito torero… con elegancia trotas hacia donde te lleva tu jinete sincero...
Jinete sombrío de toreo arrogante y gesto desmedido… en la cruda espuela de un violento duelo tus riendas se han perdido… Desmesura… lidiando un toro y una forzada montura… Caballito sometido… qué acatamiento al metal y al frío… en la arena rubia, sangraba el costado de una doma rigurosa y dura...
Caballito convencido... ¿adónde llevas a tu jinete con tal tronío?... la tarde maestrante espolea tu sedosa doma de rienda, de sutil sabiduría… en negros morrillos clavándose como estrellas soberbias banderillas… enlazando embestidas en tus sedosos cabos…
Caballito de costados lacerados... tu jinete te perfuma de jaleo y de cuchillo…
En tarde negra, ¡un grito!... te llegó como no debía, buscando el esplendor… un asta que arde como una hoguera en tus sueños se cruzó… Caballito alegre de dulce doma… Caballito Silveti, caballito de toreo con aroma… ¿porqué cabalgas a la muerte tan convencido?… si tu jinete no clava espuelas ni te lleva sometido…