
Viajo por esta vida gris ligero de equipaje, llevando una humilde muleta de sueños rasgados, vestido con un traje de oro raído de versos olvidados… con la alegría escondida bajo punzantes trabas… Caminé con la cabeza alta, con coraje, huyendo del profundo dolor, de mis penas y del ultraje… buscando entre mi sufrimiento algún dulce poema… de aquellos que escribí por las más sacras arenas… añorando un dulce abrazo que me sirva de hospedaje… Esperanzas dormidas descansan en mí nostálgico corazón… Sueño con algún día dejar esta turbadora melancolía, encontrando mi toro bravo, en los ríos caudalosos de la pasión… el precioso toro que me robó la impertinencia… porque soy torero de nostalgia y de cadencia…
Dedicada con todo mi afecto para un torero, dentro y fuera de la plaza, Alberto Guzmán.
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